martes, 30 de noviembre de 2010

Siguen apareciendo más heridos y más horror.















Siguen apareciendo más heridos y más horror.
Queremos que haya justicia pero como en Formosa la justicia es dependiente del poder político ¿Qué podemos hacer?
Queremos saber qué pasó con nuestros hermanos Roberto López y Samuel Garcete, que se encuentra muy grave, y con el oficial de policía fallecido.
Queremos la verdad ¿Quiénes fueron los que dispararon?
La justicia ya estaría apuntando al hermano Roberto de la muerte del oficial, claro él ya no se puede defender. Pero nosotros averiguaremos.
Fuimos testigo de la brutalidad de los policías mayores no sólo con nuestros ancianos y mujeres sino con los jóvenes policías que llevaron para reprimirnos. A aquellos que se caían o se atrevían a horrorizarse por lo que nos estaban haciendo los jefes los insultaban y pegaban. Vimos con nuestros ojos cómo los caballos les pasaban por encima.
También contamos con el testimonio de uno de nuestros hermanos que vio como una bala que era dirigida a él impactaba en otro policía. No sabe si se trata del policía fallecido o no. Por eso necesitamos una investigación seria, nosotros y la familia del policía fallecido.
Tenemos miedo, mucho miedo. Permanentemente pasan hombres a caballo o en camioneta y disparan. Llegaron a gritarnos insultos con megáfonos.
¿Quién nos protege?
¿La misma policía que fue testigo del momento cuando los Celias nos disparaban y sólo nos dijeron que nos lo habíamos buscado? ¿la policía que planificó que una mujer oficial nos denunciara por abuso sexual en plena discusión por la mañana? ¿la policía que vino a reprimirnos y a matarnos? ¿que desesperadamente preguntaba dónde está Félix, a ese hay que matar? ¿a la policía que luego de reprimirnos acumuló todas nuestras pertenencias y las quemó salvajemente junto a nuestras casas? ¿a la policía que subió al hermano Roberto a un camión y ya detenido, en el suelo, y muy golpeado le preguntaba a patadas dónde estaba Félix? ¿a la policía que en la comisaría le pedían las mujeres de pasar al baño y nos respondían que sólo si les pagábamos? ¿a la que le robaron a Félix su netbook y celulares que estaban en su computadora en la comisaría?
Entendemos que en Bs As no nos puedan creer que somos una comunidad independiente de todo interés político partidario. Pero la verdad es que nunca nadie nos apoyó, solventó ni nos metió ideas. Nunca aceptamos formar parte de ningún sector partidario. Así pasamos cuatro meses al costado de la ruta con lo que teníamos.
Sí se nos acercó mucha gente para solidarizarse, para acompañarnos. No los rechazamos pero eso no significa que formemos parte de ningún espacio político. Cada vez que nos invitan a hablar o nos acercan un micrófono hablamos pues son pocas las oportunidades que tenemos para contar nuestra verdad. Sabemos que muchos usan nuestra lucha pero no podemos callar cuando alguien se acerca a preguntarnos qué nos pasa. Hay mucho horror del que hablar.
Las organizaciones de DDHH saben que decimos la verdad. Y también muchos funcionarios de Nación conocen la realidad de Formosa, nos lo han dicho en sus oficinas. Pero nadie se atreve a hablar salvo nosotros ¿Entonces cómo vamos a desechar una entrevista sea del medio que sea?
Nuestra actual situación es crítica. Nos destruyeron todo, antes teníamos poco pero ahora nada.
Nuestras heridas aún están abiertas. Dos voluntarias médicas se acercaron ayer a revisarnos y encontraron por ejemplo que en el Hospital de Laguna Blanca enyesaron a un hermano y aún su herida sangra a través del yeso. No lo habían curado antes.
Entendemos que no nos puedan creer desde Buenos Aires, vivimos otra realidad. No en la Argentina del 2010. Aquí la dictadura, el miedo y la represión continúan. Todos tienen miedo de hablar, nosotros también pero no podemos callar.
Le pedimos a nuestra presidenta Cristina, que como ella dijo es la presidenta de todos, simplemente que nos oiga. No para agraviar, ni insultar, no es nuestra costumbre. Somos indígenas del monte, alejados de las grandes ciudades. Vivimos junto a la naturaleza y ella no nos enseña a insultar ni agredir.
Para nosotros nuestra presidenta es como nuestra madre, la madre de todos, y necesitamos simplemente que nos escuche.

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